“Estatuto del artista: reconocimiento de la excepción cultural”
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“Estatuto del artista: reconocimiento de la excepción cultural”

Sin artistas no hay cultura, y no puede haber artistas si no se dan las condiciones para la creación. ¿Es posible crear sin un horizonte de futuro? ¿Se pueden dedicar días, años, la vida entera, al arte y la cultura sin más recompensa que la satisfacción creadora? Los artistas, los creadores, son, en definitiva, trabajadores. Quizás no escriban informes pero sí ponen palabras a nuestra imaginación, quizás no ensamblan piezas en una cadena de montaje, pero sí escenarios teatrales, quizás no atienden al público tras un mostrador, pero sí le abren la puerta a viajar por lugares ignotos. Ese reconocimiento de los creadores de la cultura como trabajadores ha sido el paso esencial de uno de los grandes avances del Gobierno progresista: un conjunto de medidas destinadas a garantizar una vida digna de aquellos que se dedican a la creación, a la cultura y el arte, en cualquiera de sus formas. Un avance que arrancó el 6 de septiembre de 2018 cuando el Congreso de los Diputados aprobó por excepcional unanimidad un conjunto de recomendaciones, en forma de reformas legislativas, emplazando a su desarrollo e implementación. Es el Estatuto del Artista.

Un Estatuto que pasaba por reconocer primero la excepcionalidad del trabajo en el sector cultural, caracterizado por su extrema vulnerabilidad. El cultural es un sector sometido a una intermitencia laboral que impacta en todos los aspectos. Por ello, la mejora del marco legal en torno al trabajo artístico ha sido durante años la gran asignatura pendiente de la sociedad con respecto a quienes hacen posible la cultura que todos disfrutamos. Una sociedad democráticamente avanzada considera con orgullo a sus artistas y su creación, como parte del patrimonio colectivo. Una sociedad que cuida y protege a sus artistas es una sociedad que se cuida a sí misma y que exige el cuidado y protección de sus artistas a sus representantes políticos.

El Informe aprobado por el Congreso hizo algo inédito hasta entonces: reconocer la especificidad del trabajo de creadores, artistas y profesionales de la cultura. Este reconocimiento entrañaba una decisión política de gran relevancia: suponía la justificación de un tratamiento legislativo singular y específico en la legislación que regula las condiciones para el desarrollo de la actividad de los artistas, el reconocimiento de la excepción cultural.

La elaboración y desarrollo del Estatuto del Artista es, pues, un mandato del Congreso, pero es también un compromiso firme del Gobierno de España, que lo asumió en su programa de manera expresa. Su puesta en marcha, en la que han estado implicados siete ministerios, que han entendido, asumido y reconocido la excepcionalidad del trabajo artístico, suponía recoger las antiguas reclamaciones de los y las trabajadores culturales. No ha sido hasta ahora, con el Gobierno progresista, cuando sus demandas han dado lugar al reconocimiento de una verdadera excepción cultural. Con el Estatuto del Artista, el Gobierno de España salda una deuda histórica con artistas, creadores y creadoras para dignificar su profesión, para que la aventura creativa permita vivir dignamente a quienes la emprenden.

Fruto de un intenso trabajo colectivo, y en constante diálogo y comunicación con el sector, ha sido posible aprobar dos paquetes de medidas que recogen importantes y significativos cambios en el régimen laboral y de seguridad social de las y los artistas y técnicos culturales. Podemos destacar, por ejemplo, la creación del contrato laboral artístico de duración determinada, la adaptación y ampliación de la definición de espectáculo público para incluir al personal técnico y auxiliar, o la creación de una prestación por desempleo específica para los artistas, adaptada a la intermitencia de su actividad, así como la mejora de la compatibilidad de las pensiones de jubilación con la actividad artística y la percepción de derechos de propiedad intelectual. Se trata de un cambio sustancial que permitirá a las y los artistas seguir creando sin que su trabajo creativo afecte al cobro de sus pensiones porque la creación y el arte son excepcionales y no tienen límite de edad.

El gobierno que preside Pedro Sánchez está firmemente comprometido con la cultura. Lo comprobamos con el notable crecimiento de los presupuestos y lo constatamos de nuevo ahora, con el impulso al Estatuto del Artista. Somos conscientes de que aún queda camino por recorrer, pero no falta voluntad para continuar trabajando hasta alcanzar sus metas más ambiciosas. Ese es el compromiso socialista con la cultura.

Miquel Iceta

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