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Intervención en el debate sobre la no presentación de los presupuestos por parte del govern
President:
En nuestra solicitud de comparecencia le pedía que informara sobre el motivo por el que el gobierno no presenta de presupuestos. Y ya nos los ha dicho: porque no tiene mayoría parlamentaria. Extraiga usted mismo la consecuencia. Si no tiene mayoría para gobernar he de tomar una opción, que es la de convocar elecciones.
Se ponga como se ponga, su decisión de no presentar los presupuestos si no tiene garantizada su aprobación es un acto de cobardía política que contribuye al desprestigio de las instituciones. Si están tan convencidos de que han llegado a un consenso del Gobierno su obligación es traerlos aquí.
República virtual, gobierno virtual, presupuesto virtual. Así estamos.
Y lo he dicho antes. Los gobiernos tienen la obligación de presentar sus proyectos de presupuestos. Y si no los aprueban tienen que decidir entre presentar una cuestión de confianza o convocar elecciones.
Tenemos ejemplos bien próximos. El del Presidente Pedro Sánchez convocando las elecciones. Y el President Puigdemont y el Vicepresident Junqueras presentando una cuestión de confianza.
Presentar los presupuestos en el Parlament es su obligación institucional y buscar la mayoría para aprobarlos es su responsabilidad. ¿No se ha llenado la boca hablado de su mayoría parlamentaria? Quizás es momento de demostrarla.
Y no quiera confundir a la opinión pública. Usted tiene la obligación de presentar los presupuestos. Y la respuesta a esta obligación no es la de pedir a la oposición que presente una moción de censura.
Porque la principal obligación institucional de un gobierno es gobernar, y el instrumento fundamental de toda acción de gobierno que merezca este nombre es el presupuesto.
Lo dice el artículo 212 del Estatuto de Autonomía de Cataluña.
“El presupuesto de la Generalitat tiene carácter anual, es único e incluye todos los gastos y todos los ingresos de la Generalitat, y también los de los organismos, las instituciones y las empresas que de ella dependen. Corresponde al Gobierno elaborar y ejecutar el presupuesto, y al Parlament, examinarlo, enmendarlo, aprobarlo y controlarlo. La ley de presupuestos no puede crear tributos, pero puede modificarlos si una ley tributaria substantiva así lo establece”.
Ustedes, sino aprueban el proyecto del presupuesto y lo llevan a debate y votación en el Parlament, están incumpliendo el Estatuto.
Usted tiene la obligación de presentar los presupuestos en el Parlament.
Mientras no los apruebe el gobierno y no los lleve al Parlament, son unos presupuestos “fake”. Si quieren que los enmendemos, tráigalos al Parlament. Quien subordina el autogobierno al interés partidista es quien en lugar de presentar los presupuestos al Parlament se limita a colgarlos en la web.
Un mínimo de 27 diputados o de dos grupos parlamentarios pueden presentar una moción de censura.
No confundan una obligación con una posibilidad, con un derecho que puede o no ser ejercido.
Es más, el texto refundido de la Ley de Finanzas Públicas de Cataluña establece en su artículo 32, de forma taxativa, y cito textualmente: “El proyecto de ley de presupuestos de la Generalitat y la documentación anexa se remitirán al Parlament de Catalunya antes del 10 de octubre de cada año, para su examen, enmienda y aprobación”.
Pero, ciertamente, ustedes no se distinguen por una vigorosa acción de gobierno. Se les ve cómodos defendiendo unas ideas, pero muy incómodos a la hora de ejercer sus responsabilidades de gobierno. No parece que su principal preocupación sea la de gobernar.
Ciertamente, se nos hace muy difícil entender por qué han votado en contra de los presupuestos generales del Estado, por qué han renunciado a 1.409 millones de euros para la Generalitat y a 2.200 millones de euros en inversiones públicas del Estado en Cataluña.
Nos encantaría saber cómo piensan compensarlo. No será con sus presupuestos virtuales. Y todavía menos si piensan renunciar a nada que se parezca a una reforma fiscal justa que podría incrementar los ingresos de la Generalitat proporcionando así los recursos suficientes para impulsar las políticas sociales que necesitamos.
No le niego el valor de pedir el apoyo a unos presupuestos virtuales después de haberse negado ni siquiera a debatir el proyecto de presupuestos presentado por el gobierno presidido por Pedro Sánchez. Este sí, un presupuesto real, aprobado por el gobierno de España y enviado al Congreso de los Diputados.
Pero para plantearnos el apoyo los presupuestos que el gobierno no ha aprobado y que no ha presentado a la Cámara, también quisiéramos saber si han renunciado a cualquier deriva unilateral e ilegal. Porque no quisiéramos dar estabilidad a un gobierno capaz de generar la peor de las inestabilidades.
No queremos volver atrás, señor President.
No queremos volver al último cuatrimestre del 2017.
No queremos volver a los días 6 y 7 de septiembre de 2017, los justamente llamados días de la infamia por el entonces Letrado Mayor del Parlament.
No queremos volver a decisiones que comportaron la intervención de nuestras instituciones de autogobierno.
Y hasta que ustedes no nos garanticen que no volverán a cometer aquellos errores, no pueden esperar de nosotros ningún tipo de apoyo parlamentario.
Y no me cansaré de decir que no deja de ser curioso que ustedes quieran que hablemos de un proyecto de presupuesto que no han aprobado como gobierno ni presentado en la Cámara.
Esta comparecencia suya de hoy, señor President, no puede substituir el preceptivo debate de totalidad de los presupuestos. Y nosotros no queremos participar de una burla a las instituciones que son de todos.
Un debate de presupuestos es un debate de presupuestos. Hoy usted nos tendría que explicar por qué no los ha aprobado y, por qué, según parece, no piensan llevarlos a debate y votación en el Parlament.
Nos dicen que eso que han colgado en la web serían unos presupuestos expansivos, pero no es cierto, son inferiores a lo que ya sabemos que se gastó el año pasado. Presupuesto ejecutado en el 2018, 26.500 millones de euros, contra 26.100 millones de euros previstos en los presupuestos virtuales.
No incorporan los recursos necesarios para poner a disposición de los que los necesitan las 5.000 camas vacías de residencia, unos 56 millones de euros.
No incorporan los recursos necesarios para impulsar un potente plan de choque para reducir las listas de espera, unos 92 millones de euros.
Tampoco no sabemos si dedicarán los 200 millones de euros necesarios para cumplir con los compromisos adquirido con los médicos y profesionales del ICS y de la concertada.
No, este proyecto virtual de presupuestos no nos convence. No responde a los problemas reales de los catalanes, está falto de ambición. Incluso se atreve a reducir los recursos dedicados al fomento de la necesaria política industrial del país.
Pero lo que es más relevante es precisamente que se trata de un proyecto virtual. Y los problemas reales requieren de un presupuesto real que, por lo que nos ha dicho su gobierno no se atreve a presentar.
O no confían en la bondad del proyecto, o no se creen las cifras, o temen que queden en evidencia que no tienen una mayoría para gobernar.
Porque como ya hemos dicho, si no tiene mayoría para aprobar unos presupuestos lo que tiene que hacer es plantear una cuestión de confianza, como lo hizo el Presidente Puigdemont, o convocar elecciones como ha hecho el Presidente Sánchez.
¿Qué cuestiones habría que abordar desde unos presupuestos reales?
El combate contra las desigualdades, el cambio de modelo productivo asegurando la competitividad y la sostenibilidad y hacerlo en un marco de estabilidad presupuestaria que incorporase una reforma fiscal justa.
Queremos unos presupuestos para la recuperación social, con un gasto social que beneficie a amplios sectores de la población, especialmente a los que más lo necesitan. Y por eso nosotros no entendemos que ustedes hayan bloqueado el debate sobre el proyecto de presupuestos generales del Estado presentados por el gobierno presidido por Pedro Sánchez.
Queremos unos presupuestos capaces de afrontar los grandes retos y las debilidades de nuestro modelo productivo, incrementando su sostenibilidad económica y ecológica.
Y con un nivel de ingresos públicos más próximos a los países de nuestro entorno, sin incrementar la presión fiscal a la inmensa mayoría de la sociedad. Queremos unos presupuestos útiles para la ciudadanía, para la inmensa mayoría, para las clases medias y trabajadoras, especialmente golpeadas por la crisis económica que hemos padecido.
Queremos unos presupuestos que promuevan la igualdad de oportunidades y que luchen contra las desigualdades, la pobreza y la exclusión social.
Queremos unos presupuestos que contribuyan a un crecimiento económico sólido y sostenible, a unas infraestructuras al servicio de la movilidad y el progreso económico y social, al impulso del proceso de investigación, desarrollo e innovación, al fortalecimiento de nuestro sistema universitario. Unos presupuestos que contribuyen al necesario proceso de transición energética y de lucha contra el cambio climático.
Queremos fortalecer los servicios públicos, especialmente los servicios de salud y educación.
Queremos fortalecer también nuestro sistema de seguridad, dotando de más recursos de nuestra policía, los servicios de emergencia y los bomberos.
Queremos dotar adecuadamente los programas contra la violencia machista, de apoyo a a las personas con discapacidad, de fomento del reequilibrio territorial y de impulso al sector agroalimentario.
Pero de todo esto solo estaremos en condiciones de debatir con todo el rigor necesario si ustedes aprueban un proyecto de presupuestos y lo llevan al Parlament.
Cumplan con sus obligaciones.
Hagan el honor a su responsabilidad.
Respeten las instituciones y, señor Presidente, sobre todo, gobiernen, gobiernen respetando el marco legal, gobiernen pensando en el conjunto de los catalanes y las catalanas, gobiernen los intereses del país.
Y si no se ven capaces de hacerlo, o no tienen una mayoría suficiente para hacerlo, den la palabra a la ciudadanía.